Viernes 12 - Resumen de Actividad

Viernes 12 - Resumen de actividad

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16:30 Daniel TORRES COX (Lima) :
  La synderesis como fundamento de la ética y la política

17:00 Ana A. ESPÓSITO (Buenos Aires) :
  La Prudencia política

17:30 José L. WIDOW LIRA (Viña del Mar) :
  La virtud como fin de la vida política

Pausa-Café

18:30 María C. DONADÍO MAGGI de GANDOLFI (Buenos Aires) :
  Racionalidad de la filosofía política

19:00 S.E.R. Ariel TORRADO MOSCONI (Santiago del Estero) :
  La astucia política y el instinto espiritual: analogías y diferencias

19:30 S.E.R. Héctor AGUER (La Plata) :
  Virtudes, política y civismo

20:00 Santa Misa



LA SYNDERESIS COMO FUNDAMENTO DE LA ÉTICA Y LA POLÍTICA

La synderesis es el hábito de los primeros principios ordenado al conocimiento del primer principio del orden moral: todo hombre debe hacer el bien y evitar el mal. En el presente trabajo nos hemos propuesto presentar de qué manera la synderesis constituye un fundamento sólido para la ética y la política. En esa línea, planteamos cómo a la política, en cuanto es parte de de la ética, le corresponde juzgar la bondad o maldad de los actos humanos de cara al bien común. Ahora bien, aquello que es bueno o malo para la comunidad compuesta por hombres, depende en última instancia de lo que es bueno o malo para el hombre considerado en sí mismo. Y el examen de esto último le corresponde a la ética. De allí que la política se fundamenta en la ética. Sin embargo, ninguna acción humana puede ser juzgada como buena o mala si no hay en el hombre un deber de obrar el bien. El conocimiento de dicha obligación lo aporta la synderesis. Así, ésta se presenta como fundamento de la ética y, en consecuencia, de la política. Y es un fundamento sólido porque su contenido se capta intuitivamente de la propia naturaleza del hombre, la cual es invariable.
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Daniel Torres Cox

Bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (2010) con estudios de pregrado —modalidad de intercambio— en la Universidad Carlos III de Madrid (setiembre 2009 - febrero 2010). Seminarista de la Fraternidad Apostólica Sacerdotal Tomás de Aquino —FASTA— (2011 a la fecha). Estudiante de filosofía de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (2011 a la fecha). Miembro de la rama juvenil de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino —SITA Joven— (2013 a la fecha).
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LA PRUDENCIA POLÍTICA

La prudencia, madre las virtudes morales se presenta, junto a la justicia, en el actuar político como necesaria para alcanzar el bien común político. Y no debe entenderse como una mera astucia para desenvolverse en la sociedad, sino más bien como una docilidad ante la realidad para ser capaces de obrar cotidianamente, ya como miembro del gobierno ya como “ciudadano ” de acuerdo con el dictamen de la recta razón práctico-moral que conoce la verdad y el bien.
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Ana A. Espósito

Es Profesora de enseñanza media, normal y especial en Filosofía por la UCA. Se desenvuelve como docente de lenguas clásicas en la UCA y en la UNSTA. Es también docente de Lógica y Epistemología en la UCA y de Textos magisteriales referidos a la educación, en UNSTA. Ha participado como expositora en varias Semanas Tomistas y, desde 2012, es miembro del Órgano de fiscalización de la Sociedad Tomista Argentina.
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LA VIRTUD COMO FIN DE LA VIDA POLÍTICA

Santo Tomás afirma, siguiendo a Aristóteles, que el fin de la vida política es la virtud. Esta tesis muchas veces ha sido interpretada en un sentido disminuido, pues se piensa principalmente, si es que no exclusivamente, en la virtud moral. Sin embargo, la tesis tomasiana –esto es lo que se sostiene en este trabajo– se refiere no a una virtud particular ni al conjunto de todas ellas, sino a lo que podría llamarse la virtud total, que las comprende a todas en la actividad más perfecta que es la contemplación de Dios.
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José Luis Widow Lira

Profesor de Filosofía en la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Viña del Mar, Chile.
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RACIONALIDAD DE LA FILOSOFÍA POLÍTICA

Determinar el carácter de ciencia filosófica y de ciencia práctico-moral de la Filosofía Política exige superar preconceptos acríticos e incluso intereses no confesos que niegan, en general, la posibilidad de una filosofía de la praxis humana. Tales objeciones apuntan tanto a la verdad y certeza de la Filosofía Política, a la posibilidad de juicios de verdad y falsedad en el orden moral y político y, en especial, a su validez normativa como saber filosófico. Ahora bien, siendo que el objeto es el determinante específico de todo conocimiento o ciencia, el curso que habré de seguir en estas reflexiones, es el de analizar la índole de la comunidad política en esa posibilidad de ser considerada como objeto-científico-filosófico-práctico-moral.
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Dra. María C. Donadío Maggi _de Gandolfi

Es Doctora en Filosofía, Profesora Titular Ordinaria de Filosofía en la UCA (Facultad de Filosofía y Letras e Instituto de Bioética) e In¬vestigadora Principal del CONICET. Se ha dedicado particularmente a la filosofía práctica: ética, filosofía socio-política, filosofía del derecho y bioética. Ha desa¬rrollado una extensa carrera docente desde 1968 hasta la actualidad en UCA, UBA, UNSTA y AUSTRAL. Es Socia Ordinaria de la Pontificia Accademia di S. Tommaso d'Aquino y Miembro de Número de la Academia del Plata. Es Presidente de la Sociedad Tomista Argentina; Directora de la Revista Sapientia de la Facultad de Filosofía y Letras-UCA; Secretaria del Instituto de Bioética de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y Miembro del Comité de Ética del CONICET. Está acreditada como especialista, evaluadora y asesora, en temas éticos y bioéticos, en varios organismos nacionales e internacionales, y es miembro del Consejo de Redacción de varias Revistas especializadas, del país y del extranjero. Es au¬tora de Amor y bien. Los problemas del amor. En Santo Tomás de Aquino; de Biodiversidad y Biotecnología. Reflexiones en bioética y de La función de la razón en la Ética y en la vida moral. Tiene más de ciento cincuenta publicaciones especializadas, en América y Europa. Es miembro de varias sociedades científicas dedicadas a la filosofía, al derecho y a la bioética.
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LA ASTUCIA POLÍTICA Y EL INSTINTO ESPIRITUAL: ANALOGÍAS Y DIFERENCIAS

La verdadera competencia para la gobernabilidad viene de la prudencia perfeccionada por la acción del Espíritu. En efecto, las especiales dificultades que implica la resolución de tantas situaciones y circunstancias complejas que deben resolver los gobernantes requiere de un auxilio divino. Según Santo Tomás la ley nueva, que no es otra cosa que el don del Espíritu, no sólo nos indica lo que tenemos que hacer sino que nos ayuda para ejecutarlo. Para las tareas de gobierno la prudencia es perfeccionada por el don de consejo que le permite tener esas cualidades que garanticen la gobernabilidad en las situaciones especialmente complejas que suele presentar la realidad. Estos dones actúan como por un instinto espiritual que no busca el propio interés sino el bien común. Por el contrario, la astucia es la más típica forma de falsa prudencia. El astuto es un simulador que se mueve de manera táctica, sin importarle la verdad ni el recto obrar. Frecuentemente se suele justificar la elección para el gobierno de estas personas que obran con astucia ya que algunas veces persiguen u obtienen un fin honesto. Sin embargo, lo propio de la prudencia es que no solo el fin ha de ser conforme a la verdad y al bien, sino también los métodos para alcanzar ese fin bueno.
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S.E.R. Mons. Ariel Torrado Mosconi

Mons. Ariel Torrado Mosconi es bachiller, profesor y licenciado en Teología por la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, recibiendo la Medalla de Oro de su promoción. El 17.11.1990 fue ordenado sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Ha ocupado diferentes cargos. Prefecto y vicerrector del Seminario Metropolitano de Villa Devoto (1992-1999). Párroco de la Parroquia de San Bernardo (1999-2005). Decano del Decanato Nº 15 "Chacarita" (1999-2005). Miembro del Consejo Presbiteral (1999-2005). Miembro del Colegio de Consultores (desde 1999). Secretario Ejecutivo de la Vicaría Episcopal de Educación (desde 2002). Asesor Técnico del Instituto de Cultura y Extensión Universitaria de la Universidad Católica Argentina (desde 2004). Párroco de la parroquia San Isidro Labrador (2005-2009). Profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina. En la Conferencia Episcopal Argentina colaboró como perito en la Comisión de Liturgia, y luego como secretario ejecutivo. Fue director del SENALI (Secretariado Nacional de Liturgia). El 22 de noviembre de 2008, Benedicto XVI lo designó obispo titular de Vicus Pacati y obispo auxiliar de la diócesis de Santiago del Estero. Su ordenación episcopal se efectuó el 13 de diciembre de 2008. Ya como obispo fue elegido miembro de dos comisiones de la Conferencia Episcopal Argentina: la Comisión de Liturgia y la Comisión de Ministerios (2011-2014), además de ser miembro de la Comisión Permanente en calidad de delegado de la Región Pastoral Noroeste (NOA).
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VIRTUDES, POLÍTICA Y CIVISMO

En el tercer libro de la Política, Aristóteles propone una valiosa distinción entre las virtudes propias de un hombre de bien y las virtudes cívicas o políticas. Santo Tomás lo sigue en su Comentario. El Angélico pondera repetidamente la condición civil y la disciplina que estudia su significado y su alcance. Es un ciudadano aquel que puede realizar lo que le corresponde como tal: participar propiamente de la vida política. Tanto en su Comentario a las Sentencias como en la Suma contra Gentiles, sostiene que el arte que se refiere a la civilidad considera el último fin de la vida humana, mientras que el orden militar, que aspira a la victoria, está subordinado al orden civil. Aristóteles afirma que aún en una sociedad modélica no es posible que todos los ciudadanos sean virtuosos, pero lo que no puede faltar a nadie es la virtud cívica, cualquiera sea su posición en la sociedad. De esta afirmación se siguen varias hipótesis. La ponencia aplica el enfoque aristotélico a la política actual, la propia de un mundo globalizado, que puede valer también para la Argentina.
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S.E.R Mons. Héctor Aguer

Mons. Héctor Aguer es obispo desde 1992 y arzobispo desde 1998. Anteriormente ejerció el ministerio parroquial, la formación sacerdotal y la docencia universitaria. Es profesor emérito de la Universidad Católica y Gran Canciller de la Universidad Católica de La Plata. Integra varios organismos de la Curia Romana y es miembro honorario de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino. Entre sus publicaciones se encuentran los libros: "Textos y contextos", "Desde el areópago", "Espíritu y fuego", "Pascua del Señor, nuestra Pascua", "Dos reinos: diálogos de fe y cultura" y numerosos artículos de filosofía y teología. Desde hace años tiene a su cargo en televisión una columna semanal en el programa "Claves para un mundo mejor" y todos los domingos presenta, por Radio Provincia de Buenos Aires, el programa “Los dos Reinos”. Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas desde 2012.
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